PAN DE VERDAD, CADA DÍA

Llamadnos clásicos, anticuados o nostálgicos, pero en Granier somos de aquellos que nos gusta echar la vista atrás y volver a épocas pasadas, a aquellas en las que el pan siempre sabía a pan. A pan de verdad.

Para conseguirlo cada día elaboramos el pan con un método propio que respeta los procesos tradicionales de antaño. Este respeto por los procesos de elaboración auténticos es lo que nos permite obtener un pan de primerísima calidad. Nada de masas precocinadas. Muchos dicen que hacen lo mismo, pero en nuestro caso, es cierto.

Pan de verdad y masa madre

En Granier elaboramos el pan en nuestro obrador propio, y es también allí donde tiene lugar la preparación de la masa madre de cultivo natural, la forma más más antigua y tradicional de elaboración del pan. Nuestra masa madre es el resultado que obtenemos de fermentar harina y agua de manera natural en el aire y sin añadir ningún tipo de levadura, un proceso que puede prolongarse varios días. Los necesarios para obtener una masa madre que garantice la calidad máxima de nuestros panes.

Su aroma, textura y sabor hacen que la masa madre lleve a aquellos que conocieron el pan auténtico en su infancia rememoren aquellos días en los que los métodos tradicionales eran la norma, no la excepción.

Más nutritivo y mejor conservación

Los panes elaborados con masa madre de cultivo natural son más nutritivos gracias a la presencia de más aminoácidos y minerales que las masas tradicionales. Además, la lentitud del proceso de fermentación natural hace que el pan se conserve en buen estado mucho más tiempo.

Nueva gama bienestar

En Granier no nos quedamos aquí y recientemente hemos lanzado nuestra gama Panes Bienestar. Panes con ingredientes de alto valor nutricional y energético que los hacen altamente saludables para el organismo. Así, los cereales integrales aportan fibra, vitaminas y minerales, mientras que la harina de espelta contribuye al bienestar emocional y mental gracias a la presencia de fibra, vitaminas y minerales de trigo común.

En Granier Xátiva podemos encontrar dentro de la línea de panes bienestar la barra sin sal; el pan de payés integral 100% de masa madre; el pan de espelta y el pan de proteínas.

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LA VUELTA AL MUNDO EN 8 PANES

Que el pan es un alimento esencial en la dieta de la mayoría de países del mundo es una afirmación incuestionable. Tanto es así, que en muchos casos puede convertirse en el bocado perfecto para sumergirse en la gastronomía de un lugar.

En Granier lo sabemos, y entre las más de 50 referencias que elaboramos, prestamos una especial dedicación a los panes del mundo: una selección de los mejores panes y variedades que hoy te traemos para que puedas visitar, siempre con el paladar, los países del mundo.

Chusco Norlander

En Alemania y el centro de Europa, este pan se elabora con harina de trigo y de centeno. Son característicos su fuerte sabor y color oscuro, tanto en la corteza como en la miga, y no es extraño verlo acompañar platos como la Kartoffelsalat, un Bratwurst o un delicioso chucrut.

Pan Árabe

Pocas culturas aman tanto el pan como la oriental. Los países árabes son una de las regiones del mundo donde sigue elaborando el pan de forma más auténtica y tradicional, al horno de leña, lo que confiere al pan un sabor y una textura que ¡alimenta con solo olerlo! Un pan que se parte con las manos y que acompaña cualquier bocado. Nuestro pan árabe de Granier es exquisito, de forma redonda, y elaborado con trigo 100%.

Trenza Latina

Si alguien sabe cómo enrollarse, esos deben de ser los latinos. No es casual que a esta trenza enrollada con 3 piezas la llamemos trenza latina. Es típico su aspecto original y brillante, que le da el huevo que se le aplica justo antes de hornear.

Focaccia con Olivas

Cuando viajamos a Italia es imposible no dejarse llevar por este maravilloso pan. Esta delicia italiana tan parecida a la pizza está elaborada recubierta con aceite de oliva, romero y olivas verdes y negras por encima. No es de sorprender que a los italianos les guste disfrutarla en todas sus comidas.

Focaccia Rose Marie

No nos movemos de Italia para disfrutar de una nueva variedad de la focaccia. Igual de sabrosa que la anterior, la focaccia Rose Marie también lleva aceite y romero, pero en esta ocasión también está condimentada con tomates deshidratados por encima, una combinación perfecta y sutil que lo convierte en un pan diez.

Chapata

O, como a los italianos les gusta llamarlo, ciabatta. Pero, ¿sabías que el pan más italiano no nació en Italia? Según cuentan, un viajero italiano llamado Arnaldo Cavallari se inspiró en el pan marraqueta peruano durante su estancia en el país de los Andes. Al volver a su tierra, trajo consigo su invención, y el pan se popularizó hasta ser conocido en todo el mundo. Y qué decir de la chapata. La masa madre le otorga un sabor característico y la malta, un aroma a avellana tostada que lo hace perfecto para comer solo, acompañando las comidas o para un sabroso y nutritivo bocadillo.

Barrote con Cereales

Todo el estilo y la elegancia franceses con las mejores propiedades de los cereales. Un sabor más mediterráneo, con sus semillas, con sus pipas de girasol y calabaza, que inmediatamente nos transporta a una tarde de verano en el campo.

Pan Campeline

Antes de dejar Francia, hablemos del pan Campeline. Porque este delicioso pan cuadrado es todo un manjar. Su elaboración a partir de masa madre natural líquida hace que predomine su corteza caramelizada, su miga esponjosa y cremosa… Ni qué decir tiene que, para un francés, no existe un acompañamiento mejor para una tabla de fromages, una copita de vino de Burdeos, y un apacible atardecer, mientras en el horizonte se recorta la figura de un lejano château.

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¿POR QUÉ COMEMOS TORRIJAS ?

Nadie sabe con certeza cómo nacieron las torrijas. Hay quien afirma que fueron los romanos, de la mano del gastrónomo Marco Gavio Apicio quienes idearon una receta que sería considerada el tatarabuelo de la actual torrija. Si fuere así, estaríamos hablando de uno de los dulces más antiguos de la historia.

Pero, ¿por qué estas delicias solo las tomamos en Semana Santa? ¿Tiene su historia algo que ver con la resurrección de Cristo? Pues aparentemente no.

Las torrijas aparecieron en primera instancia como alimento de pobres ya que eran la mejor opción para coger fuerzas usando productos de bajo coste. Fue este el punto que las vinculó a la cuaresma. Y es que en la postguerra, al no poderse comer carne durante Semana Santa se popularizó la torrija como fuente de energía.

Su gran éxito no es de extrañar, ya que ni siquiera hoy en día hay quien se resista a esta riquísima combinación de pan, leche y azúcar.

Sin embargo, los golosos seguimos sin entender por qué se nos priva de tal manjar durante el resto del año. Quizás para hacer de las torrijas un dulce más exclusivo o quizás para dejarnos tiempo para disfrutar otros muchos dulces presentes en nuestro calendario.

Así que, ¡aprovecha que son 40 días! Esta cuaresma no te compliques y saborea las tradicionales torrijas hechas artesanalmente en Granier. Corre que el tiempo apremia.

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